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Sábado, 04. Febrero 2012

La Felicidad De Los Discípulos III Imprimir E-mail
Escrito por José Donaldo Sánchez   
Sábado, 31 de Octubre de 2009 18:00

Texto Base: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Mateo 5:9-12

Introducción: La Felicidad brota del interno cuando cuando confiamos plenamente en Dios, cuando sabemos que tenemos a alguien que nos ayudara en el dolor, cuando vivimos una vida en mansedumbre, cuando tenemos una ambición grande de cambiar aquellas áreas de nuestra vida en las que todavía no son agradables, cuando sabemos que la misericordia de Dios nos alcanza por que somos compasivos, cuando tenemos comunión plena por vivir en santidad. Continuamos con los siguientes aspectos que nos hacen sentir felices.

Los Discípulos son Felices porque contribuyen a la reconciliación.
Los pleitos son horribles como el infierno mismo, la enemistad también lo es. Aquí en honduras necesitamos construir la paz. Estos momentos en los que estamos viviendo son horribles. No hay paz, no hay tranquilidad. Como hijos de Dios somos pacificadores. Es nuestro trabajo, donde veamos una hostilidad, allí debemos entrar nosotros. Los hijos de Dios en Honduras caímos en la trampa, quizás por ignorancia, por rebeldía o por intereses de partido nos empezamos a herirnos unos a otros y dividirnos. Pido perdón a alguien si mis posturas con respecto a lo que sucedió en este golpe de estado he dañado o herido a alguien.

La paz empieza por la reconciliación, no podemos decir que hay paz si obviamos este primer paso.

Paz con Dios y Paz con el prójimo empieza por la reconciliación.
Como pacificadores tenemos la responsabilidad de reconciliar al in-converso con Dios. El evangelísmo sera entonces el método de pacificar. Toda persona in-conversa es enemiga de Dios y necesita reconciliarse con El. El discípulo contribuye a esa reconciliación. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2Corintios 5:18-20 Dios nos encargo el ministerio de reconciliación y la palabra de reconciliación. De este modo somos pacificadores. Evangelísmo, evangelicemos y los demás tendrán paz con Dios.

Como pacificadores debemos estar reconciliados y reconciliar el hombre con el hombre.

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; Hebreos 12:14-15

siempre hemos dicho que sin santidad nadie vera al señor, pero también es cierto que sin seguir la paz con todos también nadie vera al señor. Una raíz de amargura puede estorbar y puede contaminar a las personas. Debemos estar mirando bien nuestros sentimientos hacia los demás. Rechazo, odio, resentimiento hacia el otro es ya un estorbo para la paz. ¿Hay alguien aquí que tiene un sentimiento de rechazo hacia otro?

Los hijos de Dios son pacificadores y eso nos hace sentir felices. Es lógico, nadie sera feliz si vive en pleitos sin resolverse. Tanto el evangelismo como el perdón nos permiten ser pacificadores

Los Discípulos son Felices Porque Predican y defienden la verdad hasta con su vida.
Persecución por causa de la justicia. La persecución religiosa es un castigo a un discípulo por predicar el evangelio. Todo discípulo se siente feliz y contento de sufrir por causa del evangelio, no es masoquista sino alguien que sabe que el evangelio es algo que vale la pena sufrirlo, vale la pena morir por el. Hay gente que da la vida y defiende cosas que no tienen importancia, pero el evangelio tiene un significado eterno en la vida del discípulo.

Defender los valores morales, la verdad y lo que es justo incomodara al diablo y a todas las personas corruptas y egoístas. Profetas como Jeremías sufrió todos los vejámenes por el estado judío, Juan el Bautista por decirle la verdad a Herodes, un hombre corrupto le cortaron la cabeza, Jesucristo por denunciar la hipocresía, la injusticia y la corrupción fue maltratado y lo llevaron a la cruz.

A través de la historia de la iglesia sabemos que han habido muchos mártires por la causa de Cristo. Estos discípulo no murieron tristes ni apesarados sino gozosos y alegres por sufrir por la causa mas grande que existe en el mundo.

Hoy hay pocos discípulos que se levanten y condenen con toda su alma el error y la corrupción. Lo que hoy vemos es a cristianos entre comillas haciendo amistades con las autoridades que tenemos en nuestro país, les bendicen y les profetizan cosas lindas para quedar bien. Sí hemos visto a algunos lideres políticos en américa latina denunciando la corrupción y la injusticia pero, ¿cual ha sido el resultado? Pues a algunos los han matado y a otros son perseguidos con difamaciones y todas otras cosas, no digo que estos heredaran el reino, porque primero hay convertirse sino que lo digo para vergüenza nuestra ya que ese es nuestro deber, levantar la voz con denuedo y autoridad contra la injusticia, la corrupción y la mentira.

Si predicamos la verdad y la defendemos contra viento y marea, estaremos felices y morimos felices. Si quieres ser feliz debes renunciar a tu vida misma por causa de Jesucristo.


Los Discípulos son felices porque no les importa ni se dejan influenciar por la calumnia.
La calumnia es una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. La calumnia daña la buena imagen de alguien, el buen nombre de las personas. El discípulo de Cristo debe esperar la calumnia y cuando venga no se dejara influenciar por ella. Dejarse influenciar por la calumnia nos dejara desequilibrado emocionalmente, nos sentiremos infelices. A el discípulo lo que le importa es tener la conciencia limpia, de allí lo que digan los demás sale sobrando. A el discípulo lo que le importa es lo que piensa Dios de él.

Recuerden que estamos hablando de calumnia. Si las personas andan hablando mal de nosotros, porque ven nuestro mal comportamiento es otra cosa, ese es mal testimonio que mancilla el nombre de Dios. Aquí estamos hablando de levantar-le falsos a un discípulo.

El demonio usara a las personas para desprestigiar a aquellos discípulos que están al servicio de Cristo, este es un hecho y no debemos asustarnos cuando eso suceda.

Jesucristo fue calumniado cuando dijeron que destruiría el templo y que en tres días lo levantaría, distorsionaron sus palabras para desprestigiar-le. Hay mucha gente que es habilidosa para distorsionar a propósito las palabras expresadas de alguien. Aquí en Honduras hay muchos medios de comunicación que son hábiles para distorsionar la noticia.

Yo como pastor tengo una regla para no caer en esta trampa. No emitir ningún juicio u opinión sobre alguien sino tengo información verdadera de primera mano. Debemos de dejar los supuestos, porque por allí empieza la calumnia.

La calumnia es devastadora si nuestro propósito es agradar a toda la gente. Pero si nuestra meta es agradar a Dios, la calumnia no afectara nuestro sentimientos negativamente sino positiva mente, porque nos alegraremos al saber que lo que nos hacen es por la causa de Cristo y que tendremos en galardón grande. Al discípulo la calumnia en ves de entristecerle le debe producir un gozo y alegría inmensa porque es una forma de persecución por la causa de Cristo y porque la calumnia para discípulo es premiada con un galardón grande en los cielos.

Conclusión: concluimos entonces que la felicidad de los discípulos de Cristo consiste en tener una plena confianza en Dios, en saber que tenemos un consolador para los momentos difíciles, en vivir sin impulsividad y tener dominio sobre nosotros mismos, en tener ambición por mejorar nuestra conducta para vivir íntegramente, en disfrutar de la misericordia de Dios que alcanzamos por ser compasivos, en vivir en santidad, en contribuir a la reconciliación, en predicar y defender la verdad y en no dejarnos influenciar por la calumnia. Esta felicidad es profunda y nunca la encontraras por otros medios. Dios te bendiga, alegrate y gózate en Jesús.
Cantar el Himno: Grande Gozo hay mi alma hoy

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