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Pasaje bíblico: Romanos 12:1-5 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. Romanos 12:11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; Introducción: la vida cristiana no es individual y privada; es una vida corporativa, una vida de cuerpo. Usted solo no es el cuerpo; usted es un miembro y necesita a otros como miembros a fin de llevar a cabo la vida de la iglesia. Cuando dejamos de tratar de hacer el bien por nosotros mismos y aprendemos a depender de cristo y a vivir por el, llegamos a ser miembros vivientes y preparados para ser miembros activos de su cuerpo. A Continuación le daré tres aspectos para que haya vida en el cuerpo, para que haya una vida real en la iglesia tenemos que: 1. PRESENTAR COMPLETAMENTE NUESTROS CUERPOS AL SEÑOR 2. TENER NUESTRA MENTE RENOVADA 3. TENER NUESTRO ESPIRITU ENCENDIDO I. Presentar completamente nuestros cuerpos al señor Nuestro cuerpo es presentado para la vida de la iglesia. Si vamos a hacer real el cuerpo de cristo debemos absoluta y prácticamente presentar nuestro cuerpo a cristo. Cuando vivíamos una vida una vida independiente Satanás podía tomar posesión de nuestro cuerpo y forzarnos a hacer cosas en contra de nuestra voluntad, ahora mientras confiamos en cristo el ha liberado nuestro cuerpo de la mano del enemigo. Entonces ¿cual es el siguiente paso? Debemos presentar nuestro cuerpo al señor. Esto es algo que muchos cristianos no lo han hecho. Debemos entregarlo a El absolutamente diciendo: “señor te agradezco que mi cuerpo el cual antes era un cuerpo bajo el poder del pecado y la muerte ahora ha sido liberado y avivado. Presento este cuerpo a Ti, para tu cuerpo. Si mantengo mi cuerpo en mis manos, tu cuerpo no podrá ser completado. Hemos hablado mucho del cuerpo de cristo. Pero ¿Qué de nuestro cuerpo? ¿Qué estamos haciendo con nuestro cuerpo? ¿Lo estamos guardando todavía en nuestras manos? Mientras nuestro cuerpo este en nuestras manos, no hay posibilidad de que nosotros hagamos real el cuerpo de cristo. Puesto que ya no es nuestro cuerpo, debe ser presentado al señor como sacrificio vivo. Hermanos. ¿Venimos a la iglesia con el corazón o con nuestro cuerpo? Hay hermanos que tienen corazón para la vida de la iglesia sin embargo su cuerpo no es para la vida de la iglesia. Su cuerpo lo dejan en casa. Debemos ser capaces de decir: “no solo tengo corazón para la vida de la iglesia sino que también tengo un cuerpo para la vida de la iglesia.” ¿Es nuestro corazón para la vida de la iglesia y nuestro cuerpo para nuestra vida privada? Debemos entregar resueltamente nuestro cuerpo al señor. “señor. Anteriormente mi cuerpo estaba bajo la mano usurpadora del enemigo. Ahora te doy gracias por que tú has librado mi cuerpo. Aquí lo tienes. “En realidad ya no es mi cuerpo, sino tu sacrificio” de esta manera podemos tener vida en la iglesia. II. Tener nuestra mente renovada Después que presentamos nuestro cuerpo al señor, la segunda cosa que debemos hacer para la realización de la vida en la iglesia debe tener lugar rápidamente. Debemos ser trasformados por la renovación de nuestro entendimiento. Anteriormente nuestra mente trataba de hacer algo para Dios por si misma, ahora nuestra mente confía en cristo. Esta mente la cual depende del señor debe ser renovada, iluminada y reeducada. Ejemplo: un hermano que antes solo venia a la iglesia cuando tenia tiempo y se sentía bien, pero que ahora a entregado su cuerpo al señor y a la iglesia viene a todas las reuniones por que ama al señor y la vida de la iglesia. Este hermano trae su cuerpo a las reuniones pero también trae su mente. Su cuerpo ha sido entregado pero su mente no ha sido renovada, viene a la iglesia con un cuerpo entregado pero también con una mente problemática trayendo consigo muchas opiniones, enseñanzas, pensamientos, y varias consideraciones las cuales causan muchos problemas a la vida de la iglesia. Por lo tanto debemos tener una mente renovada, purificada y reeducada cuando queremos participar en los en los ministerios de la iglesia para no traer problemas sino vida a la iglesia. Para tener una mente renovada tenemos que abandonar todos nuestros viejos pensamientos e ideas naturales, a si como todas aquellas enseñanzas que no se apegan al cristianismo verdadero. No queremos que nuestra mente sea un problema que traiga conflictos a la vida de la iglesia. No queremos que sus mentes sean terribles sino que sus mentes sean renovadas para darle vida a la iglesia que es el cuerpo de cristo. III. Tener nuestro espíritu encendido Nuestro espíritu debe ser ferviente para la vida de la iglesia. En primer lugar el cuerpo debe ser presentado, luego la mente que representa el alma debe ser renovada; y finalmente, el espíritu debe estar encendido, ardiendo fervientemente. Debemos ser fervientes en espíritu. Romano 12:11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; Quizás algún hermano haya entregado su cuerpo y su mente ha sido renovada pero su espíritu es frió. Este hermano ya no es un problema sin embargo ha llegado a ser una carga. Cada ves que el viene a la iglesia, se sienta y permanece frió como una tumba. No le gusta ninguna responsabilidad ni tampoco ayuda a llevar la carga, por un lado no debemos llevar problemas a la iglesia pero por otro lado debemos ser inquietos, no debemos llevar la contraria a los hermanos pero por otro lado debemos estar fervientes encendidos con el espíritu de Dios. Tenemos que ser miembros activos no pasivos. Un creyente ferviente es un hermano que no es perezoso sino que con diligencia ayuda a llevar la carga. Trabaja para el reino, alaba a Dios con alegría y entusiasmo. No es un niño sino un padre que cuida de los niños espirituales. Esta metido con toda la ropa al reino y lo hace con deleite. A Dios no le gusta la tibieza, el dice que le da asco a El le gusta la gente ferviente que trabaja para la vida de la iglesia. Miembros que funcionan, agresivos y prevalecientes son necesarios para que la iglesia tenga vida. Conclusión: Finalmente debemos hacer real la vida de la iglesia por medio de presentar completamente nuestros cuerpos al señor, de tener nuestra mente renovada, y de tener nuestro espíritu encendido cuando el cuerpo sea presentado, el alma transformada y el espíritu encendido, tendremos la vida de la iglesia. Seremos un miembro viviente y activo, y no un miembro problemático, frío o muerto. No seremos un miembro que no funciona, sino un miembro agresivo y prevaleciente que funciona. Tendremos la realidad de la vida de la iglesia. Canto: pon aceite
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